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sábado, 3 de octubre de 2026

EL MISTERIO DE LA CONTRASEÑA MUSICAL - VERSIÓN ESPAÑOLA

 

El misterio de la contraseña musical

Cuento por M.J.Osés

Había una vez un colegio en el que existía un aula muy especial: el Aula de Música.

Allí vivían cientos y cientos de canciones.

Había canciones para bailar, canciones para dormir, canciones para saltar, canciones para tocar la flauta y canciones que conseguían que hasta los más serios acabaran moviendo los pies.

Todas estaban cuidadosamente guardadas en sus partituras.

Pero una mañana, cuando los niños entraron en clase…

—¡HAN DESAPARECIDO LAS CANCIONES!

Los pentagramas estaban vacíos.

Ni una nota.

Ni un DO, ni un RE, ni un MI.

Los ladrones habían entrado durante la noche y se habían llevado todas las canciones del colegio.

Los niños buscaron debajo del piano, dentro de los armarios, detrás de los instrumentos e incluso dentro del bombo.

Nada.

Por suerte, después de mucho investigar, consiguieron encontrar a los ladrones y recuperar las canciones.

Pero entonces una niña dijo:

—¿Y si vuelven?

Todos se quedaron pensando.

—¡Ya sé! —dijo otro niño—. Podemos poner una contraseña secreta al principio de cada partitura.

Era una idea estupenda.

Desde aquel día, ninguna canción podría entrar en una partitura si no llevaba primero aquella contraseña.

Pero faltaba lo más importante:

¿Cómo sería la contraseña?

Los niños se reunieron alrededor de la pizarra.

—Tiene que ser algo que podamos reconocer enseguida.

—¡Y que sea muy difícil de copiar!

—¡Y muy bonita!

Entonces una niña levantó la mano:

—Como nuestras canciones son alegres, debería ser brillante como el SOL.

—¡Sí! —contestaron todos.

Y decidieron que aquella contraseña se llamaría:

LA CLAVE DE SOL

Pero todavía tenían que inventar su forma.

—Si tiene que vigilar las canciones —dijo un niño—, necesitará una OREJA muy grande para escuchar si vienen los ladrones.

Y dibujaron una gran oreja enrollada alrededor de una línea del pentagrama.

—Pero también tiene que ser fuerte —dijo otro—. ¡Vamos a ponerle una BARRIGA bien gorda!

Y le hicieron una enorme barriga redonda.

—¿Y si llueve mientras vigila las canciones?

—¡Necesita un SOMBRERO!

Así que le pusieron un pequeño sombrero en la cabeza.

Entonces alguien preguntó:

—¿Y cuando sea viejecita?

—¡Tendrá un BASTÓN!

Y alargaron su cuerpo hacia abajo hasta convertirlo en un elegante bastón.

Los niños miraron el dibujo.

Era brillante como el SOL.

Tenía una gran OREJA.

Era BARRIGONA.

Llevaba SOMBRERO.

Y caminaba con BASTÓN.

Parecía perfecta.

Pero uno de los niños dijo:

—Hay un problema. Con ese bastón va a tardar muchísimo en recorrer todas las partituras.

Todos volvieron a quedarse pensando.

Hasta que el más pequeño de la clase gritó:

—¡QUE VAYA EN PATINETE!

Y así fue.

Desde aquel día, la Clave de Sol se pasea en patinete por las cinco líneas del pentagrama, subiendo, bajando y dando vueltas para vigilar que nadie vuelva a robar las canciones.

Y siempre se coloca al principio de la partitura, como una contraseña secreta que dice:

—¡Alto! Para entrar aquí tienes que saber que esta es una partitura de música y que la nota de la segunda línea se llama SOL.

Y cuentan que, cuando el aula está completamente vacía y todos los niños se han marchado a casa, si uno escucha con muchísima atención…

puede oír:

ssssssssssss…

Es la Clave de Sol recorriendo en su patinete los pentagramas del colegio.

Vigilando las canciones.

Con su oreja preparada,

su barriga redonda,

su sombrero bien puesto

y su bastón en la mano.

Porque desde que los niños inventaron aquella contraseña…

nadie volvió a robar una canción.

Y colorín, colorado…

¡la Clave de Sol hemos inventado!

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